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Hermosas leyendas

Hace muchos años atrás existía en el pago Aymará, una Señora de edad avanzada, que se dedicaba a preparar picante de lo más sabroso. Por esos contornos dicha Señora tenía una moledora de tallado extraño, en el cual molía el ají. Todos los días para preparar picante. Cuando la Señora falleció en las noches se escuchaba unos ruidos provenientes de la vieja casona, donde vivió la picantera. Algunas personas contaban que al pasar por el lugar, sentían como si alguien estuviera moliendo. Entonces alguien vió por casualidad. qué es lo que hacía ruido en las noches, era el batancito que se movía por sí solo;  porque en la vida la Señora había querido a su batán y a su casa en forma entrañable.

Manco Capác el grande-dadlo por averiguado- comió, semejante a nosotros, bípedos prosaicos y corrientes, papas asadas con ají mirasol, abatanado en batanes históricos.

También está el caso de los habitantes de las Islas de Soto, Amantan y taquile quienes llevaban sus productos a las ferias semanales de Conima y Tilati, tales como el ispi seco, pejerrey fresco, batanes y otras artesanías de piedra, para intercambiarlos con productos agrícolas dentro de las cuales están las semillas

Cabe resaltar la importancia del batán y el mortero en estas leyendas muy pequeñas, pero que soy de mucha ayuda, para darnos cuenta la verdadera importancia del Batán, estos es algo que no debemos olvidar y debería  ya estar como tradición, o más importante aun  que una simple tradición, es la costumbre, para así no perder la vida que teníamos antes (nuestros ancestros), ya que el hombre está hecho solo de costumbres que jamás se deben de perder. porque nuestros batanes son señores por nadie superados”