La chicha de Don Cucho

 

Recetas

 

 
 

 

 

Frases en relación a la chicha:

 

El nombre quechua del maíz es sara y el maíz germinado se llama jora; con esta se elabora la famosa chicha. El maíz es una de las plantas más antiguas de América.

 

En relación con el maíz, Fernando Cabieses afirma lo siguiente:

Había muchas formas de consumir el maíz en el Perú prehispánico: cocido en agua lo llamaban Muti que ahora se traduce a Mote; tostado le llamaban camcha, que ahora se dice cancha; a medio cocer en agua y secado después al sol, le llamaban y aún le llaman chochoca. Se preparaba con la harina unos panecillos o tortillas que llamaban tanta; el maíz molido y cocido en envolturas diversas, como tamales, se llamaba “huminta” que ahora se dice humita; y había también un preparado ritual llamado zancu, que ahora se llama sango ó [sic] sanguito; y que cuando era para las grandes celebraciones se mezclaba con sangre de los animales sacrificiales y se llamaba yahuar – zancu (...). La mazorca inmadura se llamaba y se sigue llamando choclo. Los mexicanos la llaman

 

 

 

En relación con la chicha, Lupe Camino afirma lo siguiente:

La bebida por excelencia en el mundo andino fue y es la chicha de maíz, que se   preparó de diferentes formas, de acuerdo a las funciones que ella cumpliera. En los casos de Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia hallamos similitud en las formas de preparación. Muchas veces se añadió baya de algarroba, chuño, frutas y diversas especies botánicas. La chicha de “jora o zora”, como la llaman los cronistas, era y es común en el territorio piurano. Solo la preparaban y la preparan los cataquenses, quienes, hasta la actualidad, la negocian e intercambian por diversos productos. Aquí nos pareciera que la chicha para Piura equivaldría a la coca en otras zonas de nuestro país. Inclusive el “muqueado o mascado” de una porción del maíz, en la preparación de la chicha ha generado prejuicios y rechazos similares a los de la utilización del bolo de coca, elemento eminentemente social en el mundo andino.

A la chicha de maíz se le atribuye una antigua procedencia costeña ligada al culto del dios Guari. Es así como la chicha y la coca no solo representan elementos sociales sino aparecen como entes vivos empleados en el culto. Allí está una razón más para que los invasores, atemorizados ante lo desconocido, prohibieran la utilización de esta bebida de gran significado, ligada a la identidad. (Camino 1987:12-13)

 

 

 

Existe la creencia de que hay un profundo vínculo entre fecundación y beber chicha;     así, se considera que beber chicha fuerte, macha o mellicera, que tiene mayor contenido alcohólico por los añadidos que le echan, da tanta energía, que es segura la fecundación en el momento del coito.

Los añadidos, que según el decir popular hacen a una chicha doble o carnosa, constituyen una práctica secreta y vergonzosa, sobre todo ante foráneos. Consisten en: hojas de vichayo hervido (Capparis ovaliforlia), plátano machacado (Musea paradisiaca), la cáscara de mamey (Mamea americana), o, simplemente, mayor cantidad de harina de maíz. Es casi imposible lograr que alguien acepte haber puesto algún añadido a la chicha, pero después de un año de indagaciones hemos podido comprobar su uso.

En la poesía popular piurana hay una serie de alusiones a la chicha ligada a la sexualidad. Se dice que una buena chicha está colada en “calzón de vieja”, o también hay poemas como el siguiente:

            I

La chicha en poto

la cabaya en mate

la zamba en el suelo

la chola en petate

            II

Cuando la chicha se acaba

da tanta pena

como la mujer cuando es ajena

            III

Marinera, chicha y cajón para una

chola de callejón que no usa

calzón. (Camino 1987:58-59)