Historias Recetas

 

 

 

 

El pisco, juego de palabras y poemas

 

I

 

Llamaban “las once” a una reanimadora copa de aguardiente que las gentes bebían entre la una y las dos de la tarde, y que para no decir que tomaban ese licor, entonces verdaderamente puro, sumó ingeniosamente algún curioso las letras de que esta palabra se compone y quedó luego el tan deseado trago convertido en inocentes números. Agregábase siempre a “las once” alguna golosina o cosa ligera, formando una especie de lunch, que hoy decimos.

En el espectáculo de los gallos ofrecían apuestas  y no habría ya otra “causa” que la del plato, por mucha que fuera la jora consumida.........

 

“Si tienen algún pesar,

aguardiente han de tomar;

si tienen algún placer,

aguardiente han de beber

 

 

II

 

Las Misas Domingueras de 12 del Día en San Pedro Y de los paseítos terminaban casi siempre en los bares de Nove, Broggi, Dora y Baudrot a saborear pisquitos  y mistelas (wisky era pecado). Los piqueitos comenzaban con queso, aceitunas, patitas en fiambre, jamones del italiano y hasta frituras de camarones al ají; de allí aquel verso al negro que atendía  los parroquianos

 

Zambo bandido,

Camarones habrás comido,

Zambo ¿por qué te asustas?

¡ toma lo que te gusta !