Historias Recetas

 

 

 

 

FRUTAS EN TIEMPOS DE LA CONQUISTA 

En todo el año no se carecía de varios géneros de frutas. De las de Castillas había ya gran variedad por los años de 1560 en las huertas de la ciudad y en otros puntos del territorio y todas daban muy buenas por la fertilidad del terreno. Merecen mención los membrillos, “algunos como la cabeza de un hombre”, las manzanas, camuelas, cermeñas o pera, naranjas, limas, limones, cidras que a veces crecían, como “medios cántaros”, las uvas prieta y moscatel, traída esa por Caravantes de las Canarias, y que producían racimos de ocho y diez libras, los ciruelos, peros, melones y las granadas.

!Negocio pingüe¡ era, pues, en aquel tiempo una huerta, por la utilidad que reportaba la venta de la fruta. Después se extendieron mucho, todas esas frutas y algunas venían desde Chile de donde llegaban perfectamente, después de los doce días del viaje. Pero las frutas mentadas no eran las mejores de nuestra plaza, pues los españoles encontraron en el mundo de Colón muchas desconocidas, y muy superiores a las suyas. Allí estaba en los puestos haciendo la boca agua, las frescas y rollizas tunas de carne jugosa, aunque llena de semillas, el amoratado y amarillento pepino tan despreciado hoy como alabado entonces, por refrigerante, sabroso y fácilmente digerible, la fragante y apetitosa piña, entre las que sobresalían las de Saña, los mameyes unos dulces y otros agrios, excelentes para conservas; la globosa, agridulce y sorbible granadilla, las blancas guayabas de olor y sabor, la madura y pajiza lúcuma de médula seca y algo empalagosa, pero muy gustada en helados, el verde y torcido pacay cuyos blancos capullos los tomaban por algodón los chapetones, o sea los españoles recién llegados, la suave y mantecosa palta, las grandes guanábanas, hasta de cuatro libras de peso, la nectárea chirimoya de pulpa incomparable, el odorífero mango de agradabilísima comida como se dice vulgarmente; los racimos o cabezas hasta  de 300 plátanos guineos, largos, de la isla, etc. De “médula tiesa y de muy buen comer” y otras muchas y más frutas que sería enojoso enumerar.