Historias Recetas

 

 

 

 

LOS PREGONEROS DE LA LIMA COLONIAL

 

La lechera indicaba las seis de la mañana

 

La tisanera y la chichera de Terranova daban el pregón a las siete en punto

 

El bizcochero y la vendedora de leche vinagre, que gritaba “a la cuajaditas”, designaba las ocho, ni un minuto más ni minuto menos

 

La vendedora de zanguito de najú y choncholíes marcaba las nueve, hora de los canónigos

 

La tamalera era anuncio de las diez

 

A las once pasaban la melonera y la muta del convento vendiendo ranfañote, cocada, bocado de rey, chancaquitas de cancha y de maní, y fréjoles colados

 

A las doce aparecían el frutero de canasta llena y el proveedor de empanaditas de picadillo.

 

La una era indefectiblemente señalada por el vendedor de ante con ante, la arrocera y el alfajorero.

 

A las dos de la tarde la picaronera, el humitero y el de la rica causa de Trujillo, atronaban con sus pregones.

 

A las tres el melcochero, la turronera y el anticuchero o vendedor de bistec en palito clamoreaban con puntualidad.

 

A las cuatro gritaban la picantería y el de la piñita de nuez.

 

A las cinco chillaban el caminero, el de las caramanducas y el vendedor de flores de trapo, que gritaba: ¡jardín, jardín ¡ ¿Muchacha no hueles?

 

Alas seis canturreaban el raicero y el galletero.

 

A las siete de la noche pregonaban el caramelero y la mazamorrera y la champucera.

 

A las ocho el heladero y el barquillero.

 

Aun las nueve de la noche, el sacristán de la parroquia, salía con capa colorada y farolito en mano pidiendo por las ánimas benditas del purgatorio. 

 

Después de esa hora. Era el sereno del barrio quien reemplazaba a los relojes ambulantes, cantando, entre piteo y piteo: - Ave María Purisíma¡. ¡Las Diez han dado! ¡Viva el Perú ¡ y sereno. 

 

Tradiciones peruanas                                              

Ricardo Palma