Historias Recetas

 

 

 

 

POTAJES, DULCES Y REFRESCOS CRIOLLAS EN 1870

Don Benito el fresquero mayor de la ciudad de lima allá por el año 1870. Don Benito se multiplicaba para despachar, por millares, desde las seis de la mañana, los vasos de emolientes y frescos al precio de cinco centavos a toda clase de clientes.

¡Don Benito, a mí piña, piña! ....

Las negritas tisaneras que sentadas en mansísimos asnos y cubiertos el esponjoso moño con blanco sombrero de paja, recorrían las calles de la Metrópoli hasta colocar la última gota de su preciado artículo, que tantos males curaba o evitaba.

Ña Andreíta le daba término, en las noches, abriendo su puerta a la 9 en punto para vender exquisitos platos de cena.  Y qué “locros” y “quinuas atamaladas” y carapulcras salían de allí a esa hora y hasta verse el fondo de las ollas.

Tan favorecida era la “cena de Ña Andreíta”, que a llevársela acudían desde apartados barrios. La tienda estaba situada en la calle de San Sebastián, y los sirvientes provistos de pequeñas fuentes se apresuraban a tomar buen sitio; porque cuando la puerta se abría abalanzaban se sobre la vieja. Como la comida o merienda se servia ordinariamente a las 5 de la  tarde, nadie se iba a la cama, sin cenar. También ofrecía chocolate, la mazamorra morada, el champúz de agrio con sus “rajas de fruta o de leche, con su rico mote y hojillas de naranja, hacían el gasto.

Fama alcanzó en mi tiempo el champúz de las “cocheras” de la “cocheras” Diciéndole así porque la morena que lo vendía, ocupaba un local  en la calle de las “cocheras de Nuestro Amo”, al lado derecho de la iglesia parroquial de San Sebastián. Tanto el champúz de agrio como el de leche no se preparaban sino en invierno y se vendían sobre el fuego, en las puertas de calle y anunciados desde la 7 de la noche por un farolillo, como hasta hoy “los  picarones”. En algunos puestos situábase un muchacho al pié el humeante perol lanzando de rato en rato el pregón:

“Champú....úz calien..............te!

Venid, venid que ya está;

El cuartillo por delante

Y la taza por detrás.