Historias Recetas

 

 

 

 

Chorrillos; el barrio de Don Cucho

En la época aristocrática del chorrillos, las familias completas quedabanse en sus hermosos ranchos en el balneario. Los jefes de familia llegaban almorzar, era una fiesta ver llegar el tren. El apetito se incrementaba pues sabían que los esperaban la “sopa teóloga” o el sólido “puchero” y la corvina en “ceviche” o “escabeche” y es que el pescado fresco nunca falto, lo mismo que excelente carne de res,

De la hacienda Villa llegaban a las puertas del mercado 10 a 12 negras viejas y libertas con los mates, llamados entonces “potos”, con los incomparables fréjoles colados y que al precio de medio real, hasta el de un sol (para llenar una fuente) vendían sentadas en fila sobre limpias esteras. Amito, amito, llamaban humildemente, “cómpreme su mercé el guen y mejor frijó de la via”.

Tambien, en una bien arreglada tienda del costado derecho del mismo mercado, se vendia, con ostentoso rótulo de gran tamaño la tan celebrada chicha de “el león” ofrecida al bebedor con ese nombre por el tamaño felino de espesa melena ofreciendo en jícara de cristal la magnifica jora.