Historias Recetas

 

 

 

 

Las comilonas de Lima

Nuestras comilonas, siempre abundantes no dejaron de tener sus tintes novedosos y entretenidos. Habían fondas y picanterías, en las que cocinábase al uso de norte, como las de los piuranos Chunga y Vilela y las limeñazas criollas de Manongo Andrade y las hermanas Valdivieso, todas en las que hacíense honores a tres platos sabrosos, tónico a base de pisco bien servidos y mejor remojados con rica chicha de jora, pagando un sol y recibiendo vuelto, con su vieja yapita de claro en poto como despedida cuando la paga era al contado.

Otro famoso establecimiento situado en la Plazuela  del Teatro, en el restaurante – café, Los Balcanes, se tuvo por idea genial y criolla de su dueño, el simpático Salardi servir frijoles con arroz acabados de guisar. Este local se hizo famoso asimismo por servir coteles de pisco, cuyo algun famoso cliente estampo para la posteridad la frase limeñisima, “mientras las parras lloren, yo beberé sus lágrimas”