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APURÍMAC

 

En el territorio del actual departamento de Apurímac, se desarrolló tempranamente una cultura; prueba de ello son las piezas de oro halladas en las inmediaciones de Andahuaylas que datan de 1 800 años a. C. Tiempo después, se establecieron en la región dos pueblos de tradición guerrera: los chancas y los lares. Estos últimos llegaron en el siglo XI d.C., pero luego emigraron. El apogeo expansivo de los chancas ocurrió entre 1200 y 1438, año en el que fueron anexados al incario por Pachacútec tras una fuerte resistencia. Cerca de Carahuasi, se encuentra una obra de los incas: la piedra de Sayhuite, que posee una serie de complejas y misteriosas figuras.

 

Durante los siglos XVI Y XVII, Abancay, Aymaraes y Andahuaylas tuvieron importancia como centros proveedores de recursos mineros en Apurímac, Huancavelica y Ayacucho. También los apurimeños contaron con una significativa actividad agrícola durante la Colonia; en la región, los españoles aclimataron vid, arroz, algodón y azúcar.

 

En la actualidad, Apurímac, enclavado en el sector sureste de los Andes centrales, se divide en siete provincias. Andahuaylas, la provincia de mayor población, y Chincheros, la más pequeña y reciente, se ubican al noreste del departamento; ambas basan su economía en la producción de tubérculos, cereales, caña de azúcar, frutas y ganado. En el sur de Apurímac, están Aymaraes y Antabamba, provincias poco pobladas. En la primera, abunda el ganado (vacuno, ovino y camélido); asimismo, se cultivan alimentos serranos, como tubérculos, maíz, tarwi y cebada. Posee yacimientos de oro, plata y tungsteno. En la producción de la segunda, figuran el ganado y el cultivo de papa y cebada. Las provincias de Abancay, Grau y Cotabambas se localizan al noreste de Apurímac. En Abancay, está la capital del departamento; como su territorio es relativamente bajo, su producción es típica de valle, con caña de azúcar, frutales y anís. Grau vive de los cultivos de tubérculos y cereales; cuenta con yacimientos de oro, plata, cobre y plomo. Cotabambas posee una producción agrícola de altura, semejante a la de Grau.

 

 

 

 

   

La principal dificultad que atraviesa el agro del departamento es la capitalización del campo. Las provincias de Andahuaylas y Abancay concentran más de la mitad de las tierras de labranza y de las dedicadas a cultivos permanentes. Los principales cultivos apurimeños son el maíz amiláceo y la mashua. La actividad forestal está en crecimiento, gracias a las plantaciones de eucalipto, pino y aliso. A pesar de que Apurímac cuenta con una población de ganado vacuno y vicuñas relativamente elevada, aún la ganadería, al  igual que la agricultura, carece de tecnificación y tiene una baja productividad. También existe una incipiente actividad pesquera efectuada en ríos y lagunas. En relación con la minería, el departamento solo extrae oro y plata en pequeñas cantidades, debido a lo agreste de su geografía y al terrorismo de la década de 1980. Además, cuenta con importantes yacimientos de hierro.

 

Aunque los platos de Huancavelica son sencillos y apegados a la tierra, son muy sabrosos. Entre los más preferidos por los pobladores, figuran la huatia (especie de pachamanca de frescas papas cocidas sobre piedras calientes con el acompañamiento de alguna hierba aromática), el cancacho (cordero al palo), el kapchi de chuño o moraya (salsa preparada con quesillo desmenuzado y ají), la uchullachua (salsa similar al kapchi, pero con huacatay), el cuy relleno, los tallarines caseros, los tamales. Para terminar un buen almuerzo, están el dulce de durazno y la humita dulce.

 

Una de las festividades que identifica a Apurímac es el Carnaval, celebrado entre febrero y marzo. En Abancay, las comparsas salen por los barrios y bailan en torno al cortamonte; realizan desfiles de trajes típicos. En Andahuaylas, los pobladores bailan en pandillas todo el día. En Grau, se organizan corridas de toros y la víspera se practica el torril velacuy (velada a los toros) para ahuyentar a los malos espíritus y evitar que ocasionen daños a los toreros. En Aymaraes, representantes de diferentes distritos se enfrentan con hondas, a manera de duelo. El 19 de junio, las ruinas de Sóndor (Andahuaylas) son el escenario del Sóndor Raymi, celebración que rescata las raíces autóctonas. El 28 de julio, en diversos lugares del departamento, como Aymaraes, se celebra el yáwar fiesta (fiesta de la sangre); aquí los protagonistas son el cóndor, el toro y los comuneros, los cuales escenifican de modo violento el choque de las culturas andina e hispana. También existen festividades religiosas. Entre estas, figuran la de la Virgen de la Asunción, celebrada el 15 de agosto en Grau y Cotabambas; la de la Virgen de las Mercedes, festejada el 24 de septiembre en Antabamba con corrida de toros; la de la Virgen de la Concepción, celebrada el 8 de diciembre en Cotabambas.

 

El turismo está poco desarrollado en Apurímac, debido a que las vías de comunicación y el hospedaje son insuficientes, excepto en Abancay y en Andahuaylas. En las cercanías de Abancay, capital del departamento, se  encuentra Sayhuite, conjunto arqueológico inca; el Santuario Nacional de Ampay, un bosque mágico y exuberante que alberga una infinidad de especies de flora y fauna; los baños termales de Cconoc (Curahuasi); y el valle y cañón del Apurímac. Los atractivos principales de Andahuaylas son las ruinas de Sóndor, conjunto arqueológico de unas diez hectáreas, y la laguna de Pacucha, una de las bellas lagunas serranas.