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AYACUCHO

 

Con el descubrimiento de instrumentos líticos en la cueva de Pikimachay, se ha demostrado que la gestación de la cultura en los Andes fue desarrollándose hace 7 500 años aproximadamente. Los pobladores sedentarios, en la zona  de Huanta, cultivaban maíz, lúcuma y frejol; molían granos usando morteros de piedra;  domesticaban cuyes y camélidos. La cultura Warpa surgió en Ayacucho hacia el siglo I d.C. y tuvo su auge entre los siglos II y V. Los warpas aportaron en la agricultura por medio de la construcción de andenes, reservorios y canales. Su fase de mayor desarrollo coincidió con la presencia de la cultura costeña Nazca en la región. Allí los nazcas introdujeron la cerámica multicolor y el arte textil. Más adelante, hacia el año 600, la cultura puneña Tiahuanaco determinó el surgimiento del señorío Tiahuanaco-Wari en Ayacucho.

 

Entre los siglos VII y XII, la cultura Wari dominó el horizonte cultural andino. Cuando el imperio Wari entró en decadencia, en Ayacucho, aparecieron nuevas etnias, como los chancas. Luego de haberse enfrentado a los incas comandados por Pachacútec, el señorío chanca quedó desintegrado.

 

Los conquistadores españoles ingresaron en Ayacucho, debido a la rebelión de Manco Inca, empezada en el Cuzco en 1536. Francisco Pizarro decidió fundar, el 29 de enero de 1539, una villa en Quinuacocha con un objetivo defensivo a partir de la experiencia dejada por la rebelión. La villa, llamada San Juan de la Frontera de Huamanga, fue trasladada a Pucaray, zona más segura y apta para fines agrícolas. Esta segunda fundación la realizó Vasco de Guevara el 25 de abril de 1540.

 

Durante la época colonial, Huanta y Huamanga eran ciudades rivales, ya que esta última era el centro regional del poder. Ello se manifestó en las diferentes orientaciones políticas a fines del Virreinato. Tras la victoria militar y la Capitulación de Ayacucho (1824), la ciudad de Huamanga se llamó Ayacucho en homenaje a la batalla, mientras que los huantinos continuaban apoyando a los realistas. Esta victoria consolidó la independencia del continente americano.

 

 

 

 

 

Ayacucho, ubicado en los Andes peruanos del centro y sur, está conformado por once provincias. Huanta, la más septentrional de las provincias, destaca por su producción agrícola de cacao, vainilla silvestre, resinas, bálsamos y cascarillas; además, existen especies madereras, como la quinaquina, el palo amarillo, el cedro, la caoba y el acerado. Su capital produce, sobre todo, frutales. Cerca de la ciudad, se encuentran fuentes termales y en la campiña figuran molles, lúcumos, café, caña de azúcar y coca. La zona de ceja de selva de la provincia La Mar produce coca y productos tropicales, como yuca, tabaco y café. Su capital, San Miguel, cuenta con cultivos de naranjas, paltas, plátanos, uvas, algodón y caña de azúcar. Huamanga, la más poblada, es una región agrícola, en la que sus pobladores viven del cultivo de cebada, papa, maíz, arveja, haba, varias especies de trigo, alfalfa, vid. En esta provincia, se localizan las localidades de Quinua, famosa por sus artesanías, y Socos y Vinchos, conocidas por la calidad de sus campos. Cangallo, tierra de los morochucos y de arrieros, destaca en la producción de frutales (peras, naranjas, paltas y lúcumas). También produce aguardiente y mucha de la carne que se consume en el departamento. Víctor Fajardo es la más pequeña de las provincias. Vilcas Huamán, capital de la provincia del mismo nombre, fue una comarca de importancia militar, administrativa y religiosa en tiempos prehispánicos. Huancasancos es la tercera provincia más poblada. La capital de Sucre, Querobamba, destaca por la abundancia de vegetación de sus tierras. Los pobladores de Lucanas, la más extensa de las provincias, se dedican a la agricultura e intercambio con la costa. Parinacochas cuenta con diversos caseríos dedicados a la ganadería y estrechos valles de producción agrícola de subsistencia. Finalmente, Páucar del Sara Sara es la más sureña de las provincias.

 

Ayacucho es una de las zonas más deprimidas del Perú. Los rendimientos de su población pecuaria (vacunos, caprinos, porcinos, llamas, alpacas y vicuñas) son demasiado bajos. A pesar de que el departamento cuenta con las condiciones adecuadas para la crianza de alpacas, esta no ha seguido desarrollándose. En relación con la producción agrícola, destacan el cacao, la mashua y la kiwicha.

 

Durante los carnavales, los ayacuchanos acostumbran comer el puchero, que se prepara con pecho de res, durazno, zanahoria, col y manzanas. De este potaje, se obtienen, a su vez, tres comidas: sopa, segundo y postre. Otros platos típicos son picante de quinua, puca picante (picante de papa), atajo picante (yuyo picante), mondongo ayacuchano, patachi (sopa de trigo). Entre los postres, figuran la mazamorra de calabaza, la de molle, la de quinua, las rosquitas, los suspiros. Durante las vísperas de las fiestas patronales, se acostumbra tomar el quemado y el ponche de maní.

 

La Semana Santa es la fiesta más célebre de Ayacucho; no solo se realizan procesiones y fuegos artificiales, sino que se escenifica la Pasión de Cristo en medio de fiestas populares y ferias comerciales. Esta festividad religiosa termina con corridas de toros, peleas de gallos y cabalgatas de morochucos. Del 21 al 26 de abril, se conmemora la creación política del departamento y se lleva a cabo la Semana de Huamanga. Del 29 de julio al 5 de agosto, la veneración por la Virgen de las Nieves, patrona de Coracora (Parinacochas), se mezcla con la devoción por el cerro, el Pumahuiri. La música, las danzas, las corridas de toros, la quema de la chamiza y los castillos, los bailes populares, la comida y la bebida son parte de estas festividades. Luego, el primer miércoles de agosto, se celebra la fiesta del agua en Puquio (Lucanas); en esta ocasión, se limpian los canales de regadío y se conduce el agua que viene de las más altas montañas para que rieguen los campos nuevamente sembrados. El 1 y el 2 de noviembre, en Huamanga, se celebran la fiesta de Todos los Santos y el Día de los Difuntos, respectivamente; en ambas festividades, se reparten panes de caballitos y guagas.

 

Tras una época de violencia, Ayacucho ha vuelto a ser una tierra de paz y esperanza. Huamanga, la capital, es conocida como la ciudad de las iglesias: cuenta con más de treinta. Muy cerca de la ciudad, se halla la Pampa de la Quinua, un pastizal natural en el que un gran monumento honra el escenario de la batalla de Ayacucho (1824). En los alrededores de Huamanga, se encuentran Vilcas Huamán, el principal conjunto arquitectónico incaico; Titancayoc, el bosque de Puyas Raimondi más grande de los Andes. A una hora hacia el norte de Huamanga, está Huanta. Debido a su fértil valle poblado de sauces y saucos, es llamada “el vergel de los Andes”. Allí se localizan los mejores restaurantes de comida típica (picanterías) y algunos alojamientos; además, cuenta con bellas casonas solariegas de corte colonial. No solo los ayacuchanos, sino también los huancavelicanos acuden a este lugar para distraerse y descansar.